La llegada a meta

Más que la llegada a meta, la mayor euforía en los 101 entra cuando tras acabar la cuesta del cachondeo se enfilan las calles de Ronda para llegar a la meta. Las calles a las tres de la madrugada no están muy animadas que digamos y va uno solo, permitiendo paladear lo que han sido los 101 kilómetros. Esta euforía hace que “aún” no duela nada. Porque media hora después, cuando uno se sienta para comer algo, ya no se puede levantar. Estamos hecho un cuatro, literalmente un cuatro.

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Acerca de Fco Javier Casas Ciria

Médico, especialista en Microbiología y Parasitología. Actualmente trabajando en el Servicio Andaluz de Salud.
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2 respuestas a La llegada a meta

  1. Carlos dijo:

    Anda, anda… ¡Qué exagerado eres!, un cuatro dice… Como si uno fuera capaz de doblarse tanto después de semejante palizón…

  2. javicaci dijo:

    Carlos
    El año pasado había dos escalones muy altos entre la zona de meta a la zona donde nos daban de comer. Y era muy cómico ver como después de comer subían todos los participantes estos escalones. La verdad que no se podía. Antes de levantar el pie desde el suelo al escalón y subir el escalón todo el mundo ponía cara de sufrimiento.

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