Crónica

Pues el balance final bien aunque esta vez he sufrido los 101 de verdad. La temperatura, puede parecer engañosa y te dicen que solo había 25 grados a la sombra pero en el sol a esta temperatura hace calor. Es desde luego la característica de los 101, pasar calor y el año pasado fue muy atípico por el fresco que pasamos.

Y el calor además golpea cuando menos te lo espera pues al llegar al avituallamiento del kilómetros 28, la comida no me entra y no me apetecía. Todo eso a pesar de obligarme a beber a cada rato con el camel-back. Al salir del campo de maniobras me noté algo mareado y tuve que dejar de trotar. Aquí empecé a darme cuenta del calor que hacía y tuve que seguir con los bastones andando, esperando a recuperarme.

Hasta aquí no había ninguna pendiente importante y a un trote “cochinero” debía de haber ido mejor pero esta calor pudo conmigo. Prefiero desde luego el frío. En los 20 kilómetros entre la salida del campo de maniobras y Setenil troté muy poco. Necesitaba algo fresco. Como es normal, en los avituallamientos el agua de los vasos no estaba fresca. Para colmo subimos a la que bautizamos en los 101 la cuesta de los cochinos. Aquí cayó mucha gente por la calor y más de uno se dió la vuelta hacia Arriate para retirarse.

Tuvo que ser por el kilómetro 40 o por ahí (creo que fue en el cortijo Polear) que encontré un remolque-cisterna que ponen de vez en cuando para rellenar los camel-back que si tenía el agua fría y metí la cabeza debajo del chorro. Eso y sentado durante 5 minutos a la sombra me recuperó algo pero en esos 12 kilómetros andando ya había perdido mucho.

Después estaba la recta donde coincide con una romería que nunca me he enterado cual es, si la de Setenil o Cuevas del Becerro. Esta recta la recuerdo insufrible si se hace andando, pues es un carril totalmente recto y muy largo. Estará por el kilómetros 48. Después de meter la cabeza en algún algibe más pues comienzo a trotar. Hasta aquí he ido más bien solo.

Y ya por la hora uno deduce que debemos de estar llegando a Setenil. El año pasado por Setenil no pasabamos, despues de una cuesta aparecemos tras cruzar un puente del rio en el polideportivo. Pero este año nos hicieron dar una vuelta enorme, de unos 5 kilómetros para pasar atravesando todo el pueblo hasta llegar al polideportivo. Esto nos confundió y nos desesperó a muchos participante pues este es uno de los puntos claves y de referencia en todo el trayecto. Menos mal que estos 5 kilómetros adicionales fueron en su mayoría en ligeros descenso y el trote era cómodo. Me dolía más el gemelo cuando andaba que cuando trotaba. El cartel de la organización señalaba kilómetro 53 pero realmente era el 58. Al siguiente avituallamiento llegué en 45 minutos y señalaba kilómetro 64 y juro que no iba tan rápido como para hacer 11 kilómetros en 45 minutos.

Llegué a Setenil agobiado por la calor, con dolor en el gemelo derecho desde hacía 30 kilómetros y me pasó por la cabeza retirarme. Además sabiendo que allí me esperaba mi mujer con el coche y al retirarme no tenía que esperar el transporte de la organización hacia Ronda. Mi mujer me esperaba con cocacola FRESCA y un bocadillo de tortilla. Para que se vea la diferencia con el año pasado, mientras que el año pasado aunque mi mujer me rogara que descansara aquí yo tiré hacia delante sin parar con el bocadillo en la mano, este año literalmente me tiré al suelo en la sombra mientras me tomaba la cocacola bien fria. Del bocadillo solo me tomé 4 o 5 bocados, no me entraba nada más.

Paré unos 10 minutos y seguí, cogí chocolate del avituallamiento y tiré andando. El mecanismo mental para seguir es que por muy cansado que estaba quedaban 43 kilómetros y algo más de 12 horas para cierre de control (menos de 4 kilometros la hora). Por otro lado lo peor había pasado, eran las 7 y algo de la tarde o así y la temperatura estaba bajando. Pasa Silvye cuando yo estoy sentado en el suelo, ella va realmente bien y lista que es se tuvo que meter en un bar al principio de Setenil a refrescarse.

Pues hacia delante. Hacia el cuartel quedaban 19 kilómetros y tardé unas 3 horas. Fui trotando, y andando. Prefería trotar por el dolor de gemelos pero ya la cosa estaba de cansancio. A partir de aquí me paraba en todos los avituallamientos, es decir cogía el agua y me sentaba 3-4 minutos en el banco que ponen los legionarios. Sentía el hormigueo de los gemelos. Es igual a cuando uno se ha puesto los electrodos para recuperación. Las fibras nerviosas y musculares iban cada una por su lado.

Desde Setenil a el Cuartel ya va resfrescando y vamos con mejor humor. Ya hay charla entre los que nos vamos encontrando por el camino. Conozco a dos a los que no caí en preguntar el nombre, uno de ellos por el acento me parecía canario y hacemos cerca ed 5 kilometros juntos. También encuentro a un conocido de La Linea que me pregunta si puede ir conmigo, no llevaba el frontal y cae la noche. Por supuesto y este chaval me hace trotar y me vino muy bien. La verdad que los últimos 5 kilómetros antes de cuartel son en ligero descenso y, con la oscuridad cayendo y refrescando, por aquí se debía de correr de miedo ¡si no lleváramos 70 kilómetros !

En el cuartel, a las 10:15 me obligo a comer. No había comido casi nada en toda la carrera, el Sandwich y el donuts en ascaris y los 5 bocados en Setenil. Pruebo solo el caldo, un yogurt y unas patatas fritas. No puedo con más comida y tengo la sensación de “potar” si como más. Cuando iba a salir del comedor me encuentro de nuevo a Silvye y Krisma que estan comiendo. Silvye tampoco tenía mucha hambre aunque no había desde lugo comida para vegetarianos

Toca cambio de calcetines. Llevaba los pies estupendamente, sin ninguna ampolla. Me lavo los pies y me pongo calcetines limpios, la sensación es estupenda notando los pies ligeros ¡al menos una sensación positiva! Y saludo en este punto a Guille de los Garabitas al que conocia de vista por Jarapalos y de ver fotos de carreras en la web.

Al salir del cuartel encuentro a Silvye y Krsima que también salen y juntos tomamo camino de Monejaque. Estos dos van con bulla y empiezan a trotar a una altura que no entraba en mis planes pero me sirve para intentar ganar tiempo. Trotamos hasta desde el cuartel hasta el inicio de la cuesta de la Ermita, y me llevan a muy buen ritmo, haciendo el camino hasta Montejaque muy corto. Y el que tira hacia adelante es desde luego Krisma, un maquina subiendo.

En Montejaque, me toca sentarme al menos 5 minutos mientras bebo agua tomo dos palmeritas del avituallamiento para evitar que no me entre la pajara. Silvye y Krisma siguen hacia delante y se me escapan.

Intento trotar desde Montejaque a Benahojan, pero no llego a Benahojan, trotando en torno a un kilómetro. Aquí ya voy otra vez solo, ya hasta Ronda. Por el sendero de la cueva del Gato voy ya tranquilo, sabiendo que llego a Ronda ya sin problema. Paro de nuevo en el penultimo avituallamiento, en el km 91. Tomo otro pastelito y sigo sabiendo que queda poco menos de dos horas, será las 2 menos cuarto o así de la madrugada. Todavía voy en mangas cortas y es despues de este punto que noto fresco y me pongo las mangas del cortaviento. Andando con los bastones intentando mantener buen ritmo me entra hambre, indicio de inicio de pájara.

Pues paro a comerme el pan del perrito que me llevé del cuartel. Luego me cruzo con los que salen del cuartel y van a la ermita. Aquí siempre pienso lo mismo, si yo voy cansado pero con la esperanza que me queda una hora para llegar, a estos que me cruzo le quedan tres o cuatro horas más.

Ultimo avituallamiento, donde tienen café caliente que pruebo y tomamos el camino de la cuesta del cachondeo. Y las sensaciones de siempre, parar 5 segundos a mitad de la cuesta para contemplar el tajo de Ronda iluminado (excusa para tomar algo de aliento). Y tras llegar arriba de la cuesta a trotar un ultimo kilómetro, ya con el cuerpo roto pero esa emoción que empuja y gasta hasta la ultima fuerza para llegar a la meta.

Balance: bueno sobre todo sabiendo ahora que desde el kilómetro 30 tenía el gemelo derecho lesionado. Ahora estoy con toda la pierna derecha desde el la rodilla al tobillo totalmente hinchado. El gemelo derecho es el doble de grande que el izquierdo. Al principio me cagué, el dolor que empezó en la parte superior del gemelo y con ese problema de retorno venoso pensé en la posibilidad de una tromboflefitis profunda. Es una gran carga muscular y el musculo hecho polvo y totalmente inflamado impidiendo el retorno venoso.
Remedio: pierna en alto más anti-inflamatrio y por el problema venoso y el reposo obligado el traumatólogo me recomendó heparina que me estoy poniendo.

Ahora a recuperar y ya a mediados o final de Junio alguna popular en Algeciras.

Ruta seguida en wikiloc.

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Acerca de Fco Javier Casas Ciria

Médico, especialista en Microbiología y Parasitología. Actualmente trabajando en el Servicio Andaluz de Salud.
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5 respuestas a Crónica

  1. Rakala dijo:

    Me parece prodigioso meterse en una carrera de ese tipo. Me alegra ver que no te retiraras y acabaras como un campeón.
    Cuídate esa pierna y recupérate pronto.
    Bessets.

  2. Cientounero dijo:

    Rakala
    Estuve a punto de retirarme cuando vi que iba más lento que el año pasado, con más problemas y queriendo llegar antes de 14 horas. Pero simplemente cambié el objetivo, llegar a meta antes del cierre del control (24 horas). Ya entonces me tomé los avituallamientos más tranquilos, charlas con los que te encuentras en la carrera y solo con eso la moral cambia.

    La pierna ya está bien hoy Lunes, gracias.

    Besos.

  3. runner47 dijo:

    El carnero pegó duro este año, a mí también se me hinchó el gemelo izquierdo doble que el otro, sin dolor…pero acabamos que es lo importante…enhorabuena compañero

  4. Carlos dijo:

    Bufff… Esos 101 con calor quedan, al menos de momento, lejos de mis capacidades de sufrimiento. Para mí sois héroes sólo por acabar.

    Espero que ese gemelo haya vuelto a su tamaño normal y todo se quedara en un susto.

    Saludos. 😉

  5. javicaci dijo:

    runner47
    Pues este sol debe ser un buen entrenamiento para Sables, no? Pero a mi que no me esperen por allí. Mientras que el el año pasado me quedé con ganas de más, en los 101, y me planteé la posibilidad de la transcanaria este año llegué a meta y agradecido.

    Saludos

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